
El ingeniero y emprendedor, con cerca de cuatro décadas de trayectoria en innovación tecnológica, destaca el valor de la colaboración entre universidad y empresa y apuesta por la tecnología como herramienta para afrontar los retos sociales y medioambientales.
«La UPV no es solo donde me formé como ingeniero; es el lugar al que he vuelto una y otra vez a lo largo de toda mi carrera». Así resume Álvaro Soler Esteban su estrecha vinculación con la Universitat Politècnica de València, que le ha concedido la Distinción Alumni UPV 2026 en reconocimiento a su trayectoria profesional y su compromiso con la innovación.
Ingeniero Técnico Industrial por la UPV y titulado en el Máster en Internacionalización de Empresas, Soler ha desarrollado una carrera de cerca de cuatro décadas impulsando proyectos en ámbitos como la visión artificial, la robótica y la industria agroalimentaria. Recibe este reconocimiento con «mucha ilusión y, sobre todo, con gratitud», y lo considera un logro compartido con los equipos, socios y profesionales que le han acompañado a lo largo de los años.
Innovar para resolver problemas reales
Su trayectoria emprendedora tiene un motor claro: la curiosidad y la búsqueda de soluciones a necesidades concretas. «Me cuesta mirar un problema y quedarme quieto; siempre pienso que tiene que haber una forma mejor de resolverlo», explica. Una filosofía que ha aplicado a diferentes sectores, con la convicción de que la tecnología debe generar un impacto tangible.
A la hora de convertir una innovación en un negocio de éxito, identifica tres factores fundamentales: «resolver un problema de verdad», contar con un buen equipo y mantener la constancia. También defiende la diferenciación mediante la innovación y la propiedad industrial propia, además de la importancia de abrirse a los mercados internacionales.
Como inversor y mentor de iniciativas tecnológicas, presta especial atención a las personas que están detrás de cada proyecto. «Un emprendedor que se cae y se levanta vale más que la mejor presentación», afirma. La pasión, la humildad, la capacidad de ejecución y la existencia de un propósito son, para él, cualidades esenciales para construir proyectos con futuro.
Universidad y empresa: una alianza para impulsar el conocimiento
La colaboración entre el ámbito académico y el empresarial ha sido una constante en su carrera. «Creo que la universidad tiene que ser un puente, no una isla», señala. En su opinión, el reto consiste en trasladar el conocimiento generado en las aulas y los laboratorios al tejido productivo, de manera que la investigación encuentre aplicaciones reales y las empresas puedan beneficiarse del talento y el rigor científico de la universidad.
Esta apuesta se ha traducido en distintas iniciativas vinculadas a la UPV. Desde Multiscan, contribuyó al impulso de la robótica en el campus mediante la creación de un aula y una cátedra. Más recientemente, a través de IoT Synergy Investment y junto con Erum, ha impulsado el aula Vegetal Welfare, centrada en la agrivoltaica. Sus empresas también han formado parte del vivero de startups de la Universidad.
Para Soler, esta relación debe mantenerse en ambas direcciones: «Cuando la empresa y la universidad trabajan juntas, las dos ganan».
PowerfulTree: tecnología para mejorar el bienestar vegetal
Actualmente, uno de sus principales focos de actividad es PowerfulTree, un proyecto que combina agricultura y energía renovable mediante soluciones agrivoltaicas. La idea surgió al observar los cafetales de Colombia y plantearse una pregunta: «¿Podemos devolver al cultivo la sombra que necesita y, a la vez, generar energía limpia?».
La propuesta busca aprovechar un mismo terreno para producir alimentos y electricidad, reducir el consumo de agua y crear microclimas más estables. Su filosofía va más allá de evitar efectos negativos sobre los cultivos: pretende mejorar activamente sus condiciones de crecimiento a través del concepto de Bienestar Vegetal™.
«La tecnología, bien enfocada, no está reñida con la naturaleza: puede regenerarla», defiende. Una visión que sitúa la innovación al servicio de la sostenibilidad y que busca contribuir a afrontar desafíos como el cambio climático desde soluciones aplicables al mundo real.
«Que se atrevan»: un mensaje para el estudiantado
Como Embajador UPV, Soler anima a quienes estudian actualmente en la Universidad a dar el paso y desarrollar sus propias ideas, incluso cuando todavía existan dudas. «Que no esperen a tenerlo todo claro para empezar, porque nunca se tiene», aconseja.
También recuerda que equivocarse forma parte del aprendizaje y que las ideas capaces de transformar la sociedad nacen de observar el entorno e identificar aquello que puede mejorarse. «Piensen en grande pero con los pies en el campo, en la fábrica, en la calle, donde están los problemas reales», señala.
Su mensaje resume una trayectoria en la que la ingeniería, el emprendimiento y la innovación han ido de la mano: atreverse a crear, perseverar ante las dificultades y rodearse de buenas personas para convertir el conocimiento en soluciones que aporten valor a la sociedad.